Porciones diarias

La esperanza del creyente es un ancla que crece con la nave

Las anclas son de distintos tamaños, pero la esperanza más pequeña sostiene al creyente novel; cuando el Señor agranda la esperanza, agranda también la nave y la carga que ha de llevar.

Las anclas, ya se sabe, son de distintos tamaños. Se puede pasear por el astillero real y ver allí anclas para una barca y anclas para un navío de tres puentes. Sin embargo todas las anclas se hacen del mismo modo y se destinan al mismo fin; y el ancla pequeña que sostiene la barca es tan útil y tan ancla como la que sostiene al navío. Así es espiritualmente. Hay esperanza en el corazón del bebé espiritual. Pero la esperanza del bebé es sólo como el ancla de una barca; con todo, sostiene a ese bebé con la misma firmeza con que el ancla sostiene la barca amarrada. Pero a medida que el Señor aumenta la esperanza, aumenta el tamaño del ancla; y como la nave y su ancla guardan siempre proporción, cuando él agranda el ancla agranda también la nave.

Así la esperanza toma un asimiento más vigoroso dentro del velo; entra más profundamente en la presencia de Dios; se aferra con más fuerza de los compromisos del pacto, del amor elector, de la inmutabilidad de los propósitos de Dios y de la naturaleza inmutable del gran Yo Soy eterno. ¿No has sentido a veces tu esperanza dulcemente ensanchada, de modo que casi alcanzaba la plena certidumbre de esperanza? Apenas quedaba una nube entre tú y Dios, y creías que entrarías triunfante en el puerto de la dicha y la paz; y teniéndolas en el corazón, habrías podido en ese momento desprenderte aun de la vida misma para caer en el abrazo de tu Dios.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: February 14

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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