La esperanza aquí referida es una espera segura de los bienes prometidos, por medio de aquellas promesas, con amor, deseo y valoración de ellos. La esperanza tiene sus grados, como también la fe. La promesa de bienaventuranza que Dios ha hecho a los creyentes procede del propósito eterno de Dios, establecido entre el eterno Padre, Hijo y Espíritu. Estas promesas de Dios pueden ser depositadas con seguridad; pues aquí tenemos dos cosas que no pueden cambiar, el consejo y el juramento de Dios, en los cuales no es posible que Dios mienta; ello sería contrario a su naturaleza así como a su voluntad. Y como él no puede mentir, la destrucción del incrédulo y la salvación del creyente son igualmente ciertas. Obsérvese aquí que aquellos a quienes Dios ha dado plena seguridad de felicidad tienen un título a las promesas por herencia. Las consolaciones de Dios son suficientemente fuertes para sostener a su pueblo bajo sus pruebas más pesadas. Aquí hay un refugio para todos los pecadores que huyen a la misericordia de Dios, por la redención de Cristo, según el pacto de gracia, dejando a un lado toda otra confianza. Estamos en este mundo como un barco en el mar, sacudido de aquí para allá, y en peligro de naufragar. Necesitamos un ancla que nos mantenga seguros y firmes. La esperanza del evangelio es nuestro ancla en las tempestades de este mundo. Es segura y firme, o no podría mantenernos así. La libre gracia de Dios, los méritos y la mediación de Cristo, y las poderosas influencias de su Espíritu son los fundamentos de esta esperanza, y por ello es una esperanza firme. Cristo es el objeto y fundamento de la esperanza del creyente. Pongamos, pues, nuestros afectos en las cosas de arriba, y esperemos pacientemente su aparición, cuando ciertamente apareceremos con él en gloria.
Capítulo 7
Una comparación entre el sacerdocio de Melquisedec y el de Cristo (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Hebrews 6:11-20
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.