El crecimiento es la señal segura de la vida. Lo vemos en la vegetación, en la creación animal, en el crecimiento de nuestros propios cuerpos y de toda otra cosa en que haya vida. Donde, pues, está la vida de Dios en el alma, allí habrá un crecimiento en esa vida. Pablo dice a la iglesia de Tesalónica: "Estamos obligados a dar gracias a Dios siempre por vosotros, hermanos, como es justo, porque vuestra fe crece abundantemente" (2 Tes. 1:3); y Pedro dice: "Antes bien, creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo". Hay "un crecer en el conocimiento de Dios" (Col. 1:10), y "un llegar a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Ef. 4:13). Por este conocimiento creciente del Hijo de Dios, Pablo tensaba todo deseo de su alma cuando proseguía, por si lograra asir aquello para lo cual fue también asido por Cristo Jesús; y así, extendiéndose a lo que estaba delante, se encaminaba hacia la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Fil. 3:12-14).
Esto no es lo que se llama "santificación progresiva", como si la carne se volviera cada vez más santa, pues ella sigue siendo siempre "el viejo hombre, que se corrompe conforme a los deseos engañosos"; sino que es un crecimiento de aquel "nuevo hombre, creado conforme a Dios en justicia y santidad verdadera". Tras este crecimiento en la gracia, tras esta conformidad más estrecha con la imagen de Cristo, debemos esforzarnos siempre con todas las potencias de nuestro alma; no conformándonos con un estado bajo y raquítico delante de Dios, sino con oración y súplica incesantes, pidiendo al Señor que seamos "llenados del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andemos como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios" (Colosenses 1:9, 10).
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: January 2
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.