El año devocional de Miller

La fe humilde que se contenta con las migajas

La mujer gentil no se ofendió al ser comparada con un perrito, sino que aceptó el lugar más bajo. Su humildad y su fe nos enseñan a acercarnos a Cristo con plena conciencia de nuestra indignidad.

Cuando Jesús habló a la pobre mujer gentil en el lenguaje de su tiempo, como si ella fuera un perrito, ella no se ofendió. Estaba dispuesta a ser como un perrito bajo la mesa del Maestro. Estaba lista para conceder a los judíos el lugar de los hijos. La posición que Jesús le había asignado la satisfizo. Pues los perritos debajo de la mesa no pasaban hambre: los hijos eran servidos primero, y luego los trozos que dejaban caer pertenecían a los perritos. Aun las migajas de aquella mesa eran suficientes para ella. Así quedaron manifestadas tanto su humildad como su fe.

Nosotros debemos acercarnos a Cristo con un profundo sentido de nuestra indignidad, dispuestos a ocupar el lugar más bajo; y debemos comprender que aun las migajas de su gracia y de su amor son mejores que todos los banquetes de este mundo. La fe verdadera no exige ni reclama; confía y espera. Quien se anonima ante el Señor halla en la menor de sus dádivas un banquete suficiente, porque lo que viene de Cristo, aun lo más pequeño, lleva en sí la dulzura del cielo.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - September 21

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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