Es por la fe como el poder con que Dios guarda a su pueblo actúa y se da a conocer, y es muy instructivo y alentador poder trazar en el propio corazón la conexión entre el poder de Dios y los ejercicios de la fe. No somos llevados al cielo como los pasajeros del tren expreso, que una vez en el vagón pueden dormir, mirar por la ventana o leer el periódico sin temor de perder el camino o no llegar a su destino. Aunque somos guardados por el poder de Dios, tenemos que pelear cada paso del camino.
Es esta fe viva, combativa, que lucha y al fin vence, lo que distingue al hijo de Dios probado y ejercitado del profesor doctrinal flojo y descuidado, que se endurece y se atreve a presumir, e incluso a andar por caminos de pecado y de muerte, aferrándose a la doctrina de ser guardado por el poder de Dios sin conocer nada del camino secreto por el cual este poder obra y guarda. A tales podemos adaptar el lenguaje de Santiago: Crees que los escogidos de Dios son guardados por su poder todopoderoso para salvación. «Bien haces; también los demonios creen, y tiemblan», lo cual tú no haces si eres de esos profesores flojos.
Pero, ¿te guarda Dios a ti? ¿Te guarda del mal, para que no te entristezca? ¿Guarda tu ojo sencillo, tu conciencia tierna, tu corazón orante, tu vida y conducta circunspectas, tu ojo del adulterio, tu lengua de la necedad, tus manos de la codicia, y tus pies de los caminos de la soberbia y la mundanalidad? No tienes evidencia de ser heredero de Dios y de ser guardado por su poder para salvación, a menos que tengas alguna experiencia de cómo guarda, y que así como es por poder de su parte, es por fe de la tuya. Siempre que resbalamos, tropezamos o nos extraviamos, es por el poder de la incredulidad; y siempre que estamos firmes, peleamos o prevalecemos, es por fe.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: August 2
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.