La fe siempre ha sido la marca de los siervos de Dios, desde el principio del mundo. Allí donde el Espíritu regenerador de Dios implanta este principio, hace que se reciba la verdad concerniente a la justificación por los sufrimientos y los méritos de Cristo. Y las mismas cosas que son objeto de nuestra esperanza son también objeto de nuestra fe. Es una firme persuasión y expectativa de que Dios cumplirá todo cuanto nos ha prometido en Cristo. Esta persuasión hace que el alma goce ya ahora de aquellas cosas; les da una subsistencia o realidad en el alma mediante las primicias y los anticipos de ellas. La fe demuestra a la mente la realidad de cosas que no pueden verse con los ojos del cuerpo. Es una plena aprobación de todo cuanto Dios ha revelado, como santo, justo y bueno. Esta visión de la fe se explica mediante muchos ejemplos de personas de tiempos pasados que alcanzaron un buen testimonio, es decir, un carácter honorable en la palabra de Dios. La fe fue el principio de su santa obediencia, de sus servicios extraordinarios y de sus sufrimientos pacientes. La Biblia ofrece el relato más verdadero y exacto del origen de todas las cosas, y hemos de creerlo, sin torcer el relato de la Escritura acerca de la creación porque no se ajuste a los distintos caprichos de los hombres. Todo cuanto vemos de las obras de la creación fue traído a la existencia por el mandato de Dios.
Se expone mediante ejemplos desde Abel hasta Noé (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Hebrews 11:1-3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.