La fe no puede reposar sobre la fantasía; solo puede reposar sobre la verdad sólida de Dios, revelada en las Escrituras. Y cuando entra en la verdad de Dios, como la paloma de Noé entró en el arca como su nido y su hogar, entonces halla reposo y paz. Muchos piensan que fundamos nuestra fe y esperanza, no en las Escrituras, sino en sentimientos mentales o fantasías propias, distintas de la palabra de Dios. Yo no puedo, ni quiero, fundar mi fe en nada sino en lo revelado en la Biblia; y debo hacerlo porque no tengo otro punto de apoyo donde ella pueda sostenerse. ¿No sientes lo mismo, tú que conoces algo de la prueba de la fe? Has tenido muchos vaivenes, y has necesitado a menudo un punto de apoyo para tu fe. Has intentado creer tal o cual doctrina, o entrar en tal o cual experiencia; pero seguías quedándote corto, pues hallabas que tu fe necesitaba algo más fuerte que el testimonio de los hombres; necesitabas un fundamento sólido sobre el cual edificar para la eternidad; pues las cosas a creer eran tan invisibles y misteriosas que nada sino la palabra de Dios bastaba para que tu fe se sostuviera y reposara.
Cuando, pues, en esta prueba de la fe, la verdad de Dios tal como está revelada en las Escrituras fue aplicada a tu corazón por un poder divino, entonces hallaste que había un punto de apoyo para creer, y que tu fe podía entonces reposar sobre la palabra inspirada de Dios, como una roca sobre la cual edificar, para la vida y la muerte, el tiempo y la eternidad.
Así fue con Abraham. Cuando Abraham miraba hacia el nacimiento del descendiente prometido, muchas dudas o temores pudieron surgir en su mente sobre si tendría un hijo de Sara. Pero reposó sobre la palabra de promesa, y obtuvo así un punto de apoyo para su fe. Como dice el Apóstol: «El cual contra esperanza creyó en esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que le había sido dicho: Así será tu simiente» (Romanos 4:18). Nuestra fe debe del mismo modo reposar sobre la palabra de promesa, para que «por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, los que nos acogemos a asirnos de la esperanza puesta delante».
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: October 26
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.