Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

La fe verdadera y la salvación que promete

La fe no es obra nuestra, sino obra de Dios en el corazón contrito; purifica, vence al mundo y se apoya con sencilla confianza en Cristo, a quien pertenece nuestra salvación.

"'¿Qué debo hacer para ser salvo?' Ellos dijeron: 'Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.'" Hechos 16:30-31

La fe no es una confianza de nuestra propia hechura, sino que es Dios quien la produce en un corazón quebrantado y arrepentido. Esta fe nos purifica, crucifica al viejo Adán, vence al mundo y opera un cambio en todas nuestras facultades y sentimientos. La verdadera fe recibe a Cristo tal como se le presenta en el evangelio, obra por amor y produce los frutos de justicia. Todos los verdaderos creyentes la han recibido bajo el sentimiento de un piadoso dolor. Si sentimos algo de esto y acudimos a Cristo por la oración pidiéndole fe y gracia, ya tenemos una marca segura de fe; pues si no creyéramos, no lamentaríamos ni oraríamos así. El que acude diariamente a la sangre de Cristo para ser limpiado ya tiene fe y esperanza verdaderas, aunque sea débil y no experimente gozo alguno. La salvación está prometida al creer, y la fe a la cual se promete la salvación es la sencilla confianza en Cristo. Jesús ha hecho todo lo necesario para salvarnos, y lo que Él ha hecho se acredita a todo aquel que acude a Él y deposita su confianza en Él. Alma mía, ¿crees en Jesús? ¿Has entregado tu alma en sus manos para que Él te salve? Si es así, confía y no temas; Él te salvará.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — September 28

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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