Consuelo escogido para santos afligidos

La felicidad del cristiano en Cristo

Los que están en Cristo son tan felices como Dios mismo puede hacerlos, bendecidos en toda su vida presente y en la herencia eterna que les aguarda.

La felicidad del cristiano

"Por tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva criatura; lo viejo ha pasado, ha llegado lo nuevo." 2 Corintios 5:17

Consideremos cuán felices son los que están en Cristo, los que son sacados del primer Adán y hechos verdaderos miembros del segundo Adán, los que en él son creados para buenas obras y así hechos nuevas criaturas. Estos son tan felices como los otros son miserables, tan felices como Dios mismo puede hacerlos; pues en cuanto están en Cristo, en él tienen todas las cosas que de cualquier manera puedan conducir a hacerlos felices.

En él tienen mérito infinito, por el cual todos sus pecados son perdonados y quitados, como si nunca hubieran sido culpables de ninguno.

En él tienen una justicia perfectísima, por la cual son verdaderamente tenidos por justos ante el Juez más justo de todo el mundo.

En él tienen todas las gracias del Espíritu Santo de Dios, para hacerlos semejantes a él, santos en toda su conducta.

En él tienen sabiduría para dirigirlos en todos sus caminos, y poder para protegerlos contra todos sus enemigos.

En él el Dios Todopoderoso mismo se complace en ellos, y se ha hecho su amigo, sí, su Padre más amoroso y indulgente.

En él tienen todas las bendiciones que él ha comprado para ellos con su propia sangre preciosa, es decir, todo lo que puedan necesitar o desear para ser completamente bienaventurados.

¡Cristiano! Cuál sea tu condición en cuanto a las cosas de este mundo, no lo sé; pero sí sé esto: sea lo que sea, es la mejor y la más feliz en la que puedes estar. Sí, el mismo Dios lo sabe; de otra manera nunca te habría llevado a ella; pues tiene ese amor especial por sus propios hijos, como lo son todas las nuevas criaturas, que no permite que les sobrevenga nada que pueda dañarlos, nada que no sea, de una u otra manera, para su bien.

Si las cosas de esta vida son buenas para ti, las tendrás; si no son buenas para ti, no las tendrás, por la sola razón de que es mejor para ti estar sin ellas. De modo que puedes descansar plenamente satisfecho en tu mente, de que todas las cosas cooperan para tu bien; y que nada puede, ni jamás pudo, sobrevenirte desde tu nuevo nacimiento que no haya sido y haya de ser una bendición para ti.

Eres bendecido en todo lo que tienes, ¡pues todo proviene del amor y favor especial de Dios para contigo!

Eres bendecido en todo lo que haces, ¡pues todo es acepto a Dios, por medio de aquel en quien estás!

Eres bendecido dondequiera que estés, ¡pues Dios está siempre presente contigo, para guiarte, asistirte y consolarte!

Eres bendecido en tu alma, bendecido en tu cuerpo, bendecido en tu salir, bendecido en tu entrar, ¡bendecido mientras vives!

Eres bendecido cuando mueres, pues: "Bienaventurados de ahora en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, para que descansen de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen." Entonces descansarás de tus trabajos, de todo lo que te sea troublesome o penoso, de todo lo que pueda de cualquier manera interrumpir o perturbar tu paz y quietud. Y tus obras, todas las buenas obras que ahora haces en Cristo, serán entonces recompensadas con una herencia incorruptible, incontaminada e inmarchitable, reservada en el cielo para ti, donde vivirás con él y contemplarás la gloria que el Padre le ha dado; donde, en él, serás elevado al más alto grado de bienaventuranza y felicidad del que seas capaz; donde, en él, verás a Dios cara a cara y disfrutarás de todas aquellas perfecciones infinitas que hay en él; donde, en él, vivirás así en luz, en gloria, en el gozo mismo, no solo de vez en cuando, sino continuamente; no por algún tiempo solamente, ¡sino por toda la eternidad! William Beverige

Fuente y atribución

Autor original: Manton Eastburn

Título original: The Happiness of the Christian

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Manton Eastburn, publicado originalmente en Grace Gems.

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