Porciones diarias

La fuerza de Cristo brillando en nuestra debilidad

Pablo descendió del tercer cielo hasta las puertas del infierno para aprender que la fuerza de Dios se perfecciona en la debilidad. No avanzamos en santidad de la carne, sino que se nos quita toda fuerza propia para hallar la de Cristo.

¡Cuán misteriosos son los tratos de Dios! Que un hombre tan favorecido como Pablo descendiera del "tercer cielo" hasta las puertas mismas del infierno, para ser allí abatido por "el mensajero de Satanás", y todo para enseñarle una lección que el cielo no le enseñó: ¡la fuerza de Dios perfeccionada en la debilidad! ¿No piensas que si nosotros hemos de aprender nuestra debilidad, hemos de aprenderla del mismo modo? ¿Cómo consiguió Pablo su religión? ¿Y no habremos de conseguir la nuestra, en medida más débil, por los mismos canales, los mismos medios y las mismas enseñanzas interiores?

Si hemos de aprender el secreto de la fuerza de Cristo, no es avanzando cada día en santidad carnal y haciéndonos más fuertes en nosotros mismos. No es que la vieja naturaleza se remiende y mejore hasta difuminarse en la gracia, como los colores del arcoíris se confunden sin saber dónde termina uno y empieza otro. Eso es lo que se entiende por "santificación progresiva": que la vieja naturaleza se va suavizando y mezclando con la gracia hasta no distinguir dónde cesa el viejo hombre y empieza la nueva. ¿Aprendió el apóstol la fuerza de Cristo así? No; sino siendo abatido por el mensajero de Satanás y, al ser despojado de su propia fuerza, halló que la fuerza de Cristo se perfeccionaba en su debilidad.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: July 1

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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