Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

La generosidad que siembra con manos llenas

Una exhortación a dar con liberalidad y alegría, imitando a la viuda que sembró toda su hacienda, pues Dios ama al dador alegre y retribuye con abundancia para toda buena obra.

«Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre.» Salmo 112:9

«Por la mañana siembra tu simiente, y a la tarde no detengas tu mano.» Eclesiastés 11:6

Los que atesoran riquezas en la tierra ponen a interés todo lo que pueden ahorrar, y los que desean cosechar pronto y abundantemente se cuidan de sembrar en proporción. Imitémoslos en nuestras distribuciones caritativas. No hemos de pretender pagar la deuda de la caridad con unos pocos maravedíes. Si has de dar algo, da con generosidad; toma manos llenas, como si sembraras, a ejemplo de la pobre viuda con sus dos blancas, que las sembró con liberalidad, aunque era toda su hacienda. Pero los ricos no fueron tan liberales, sino que con codicia ofrecieron solo lo que bien podían ahorrar. ¿Acaso no se dice que debemos sembrar? Pues los sembradores siembran con manos llenas, y así debemos hacerlo nosotros, porque Dios ama al dador alegre y, a su vez, dispensará generosamente con vosotros, de modo que tengáis suficiencia en todo para toda buena obra. Y si Dios dispensa con vosotros tan generosamente, ¿por qué habríais de negarle algo o hacerle tan pobres retribuciones? Pues lo que hacemos al prójimo es lo mismo que si se hiciera al mismo Dios, cuando se hace en fe y amor. ¡Cuán graciosa es su condescendencia, que acepta tal servicio y lo estima a tan alto precio! Señor, dame un espíritu verdaderamente liberal y capacítame para imitar a Jesús en su benevolencia.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — November 13

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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