Palabras diarias para los peregrinos de Sion

La gloria del misterio de la cruz

El misterio de la cruz sólo se recibe por fe; para los judíos es tropezadero y para los griegos locura, mas para los llamados es poder y sabiduría de Dios.

El misterio de la cruz sólo puede recibirse por fe. Para los judíos fue tropezadero, y para los griegos locura, pero para los que son llamados, tanto judíos como griegos, es poder de Dios y sabiduría de Dios. Cuando, pues, podemos creer que el Hijo de Dios tomó parte de nuestra carne y sangre por amor y compasión a nuestras almas; que no habiendo ningún otro camino que ni el mismo cielo pudiera idear, ningún otro medio que la sabiduría de Dios pudiera concebir mediante el cual los pecadores pudieran ser salvos, sino por la muerte de la cruz, entonces el misterio resplandece con brillo y gloria indecibles. La vergüenza, la ignominia, lo que el Apóstol llama la «debilidad» y «locura» de la cruz desaparecen, tragadas por un torrente de gracia sobremanera; y la fe la contempla como un plan glorioso ideado por Dios mismo y aprobado y consumado por el Hijo de Dios.

Visto así, ¡cuán glorioso aparece que, sufriendo en nuestra naturaleza todas las penas de nuestro pecado, Jesús nos redima del infierno más bajo y nos levante al cielo más alto! ¡Cuán lleno de sabiduría indecible fue aquel plan mediante el cual unió a Dios y al hombre al hacerse él mismo Dios-hombre, capacitando a pobres gusanos de la tierra para elevarse sobre los cielos y vivir para siempre en la presencia de aquel que es fuego consumidor! ¡Cuán glorioso es aquel plan mediante el cual, reconciliando a los extraños y enemigos con su Padre celestial, los convoca, cuando la muerte corta el hilo de su mortalidad, a remontarse a una eternidad de bienaventuranza, allí para contemplar cara a cara al grande y glorioso YO SOY; para ser envueltos para siempre en el resplandor de la Deidad y plegados eternamente en los brazos de un Dios trino!

Es este bendito fin, esta recompensa de los sufrimientos, el derramamiento de sangre y la muerte del Redentor, lo que eleva nuestra mirada más allá de las profundidades de la caída y la miseria del pecado, tal como lo vemos y sentimos en este mundo miserable. Es esta visión por fe de la gloria que ha de revelarse lo que nos permite ver qué sabiduría y misericordia había en el corazón de Dios cuando permitió que tuviera lugar la caída de Adán. Es como si pudiéramos ver la gloria de Dios abriéndose paso a través de ella en todo el esplendor de la sangre expiatoria y del amor que muere, asegurando al hombre culpable los goces de la salvación y trayendo a Dios un ingreso eterno de alabanza.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: July 2

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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