Pensamientos vespertinos

La gloria venidera de una santidad al fin perfecta

Ver a Cristo cual es y ser semejantes a Él extirpará todo pecado y toda tristeza. Esperamos con anhelo paciente la consumación de esta esperanza segura.

Un elemento aún más alto de la gloria venidera será la santidad perfecta. La sola pronunciación del pensamiento parece despertar música en el alma. Viendo a Cristo como Él es, y conociéndole así como somos conocidos, también nosotros seremos semejantes a Él. ¡Perfeccionados en santidad! ¡Oh, qué concepción, qué pensamiento! No más elementos de mal obrando como levadura en el alma. No más rastros ni cadenas de corrupción. No más corazón malo de incredulidad apartándose de Dios. No más depravación desesperada. No más pecado guerreando dentro ni tentación asaltando desde fuera. ¡Todo es santidad perfecta ya! La imagen divina está completa, pues el creyente ha despertado a la semejanza acabada de su Señor; el espíritu del justo es hecho perfecto. ¿No hay bastante en esta anticipación para hacernos anhelar estar allí? Lo que ahora entristece tu espíritu y amarga tu gozo, lo que baña tus ojos en lágrimas y causa el más agudo dolor, no es la adversidad ni la enfermedad, ni el afecto mudado ni las esperanzas marchitas, ni el paisaje sombrío de la vida, ni el hueco que deja la tierra al cerrarse el sepulcro sobre tu tesoro más preciado. ¡Oh, no! Es el pecado que mora en nosotros. Extirpa todo pecado y habrás borrado toda tristeza; completa la gracia y habrás perfeccionado la gloria, ahuyentando toda tristeza del corazón y secando toda lágrima del ojo. Esa gloria será la gloria de la pureza inmaculada. Nada del pecado queda sino su recuerdo, y ese recuerdo solo acrecienta nuestra idea de lo precioso de la sangre que habrá borrado toda mancha, y de la grandeza y soberanía de la gracia que nos habrá llevado allí.

Nosotros, por el Espíritu, aguardamos la esperanza de la justicia por la fe. Esperamos la venida del Esposo. Esperamos el descenso del carro. Esperamos el llamamiento del Padre a nuestro hogar. Esperamos el llamado del Maestro a nuestro descanso. Esperamos que se abra la jaula del espíritu para que vuele. El deseo de partir es ardiente, mas paciente; el anhelo de estar con Cristo es profundo, mas sumiso. Para la plena realización de una esperanza tan sublime, tan preciosa y tan segura, podemos esperar pacientemente. El teatro del sufrimiento es la escuela de la paciencia, y la paciencia produce experiencia, y la experiencia esperanza; y la esperanza, en lo hondo de la prueba y en el ardor de la batalla, mira hacia delante al gozo del rescate y al botín de la victoria. Dios nunca llama a sus hijos al triunfo sin haberlos ejercitado primero en la guerra del sufrimiento. Así, cuantos al fin habrán de empuñar la palma deben ahora blandir la espada. Vivamos bajo la cruz, mirando a Jesús, trabajando para Jesús, testificando de Jesús y cultivando la conformidad a Jesús, dispuestos siempre a dar razón de la esperanza que hay en nosotros, cuyo fundamento y seguridad es: Cristo en vosotros, esperanza de gloria.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - June 8

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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