La gracia de Dios satisface nuestra pecaminosidad, y la misericordia de Dios satisface nuestra indignidad.
¿Qué pecado hay que la gracia no pueda perdonar? ¿Qué corazón hay que la gracia no pueda ablandar? ¿Qué alma hay que la gracia no pueda salvar?
Cuanto más fue magnificada la justicia de Dios en su Hijo — tanto más fue magnificada su gracia en el pecador.
Dios humilló a su santo Hijo — para exaltar su gracia salvadora.
La fidelidad de Dios cumplió lo que su gracia prometió. La gracia trazó el pacto — la fidelidad lo guarda. La gracia nos llamó — la fidelidad no nos desechará.
Los abusadores de la gracia de Dios — son atesoradores de su ira.
Hay gracia en el deseo de gracia — así como hay pecado en el deseo de pecado.
Aunque Dios en su gracia ha hecho grandes cosas por ti — considera, no obstante, lo que en justicia podría haberte hecho.
Mientras llevamos un sentido de la gracia en la conciencia para consolarnos — llevemos también un sentido del pecado en la memoria para humillarnos.
Nunca podremos agradecer suficientemente a Dios por su paciencia — que nos ha conservado tanto tiempo fuera del infierno; ni por su gracia — que con tanto anhelo nos invita al cielo.
Todos los que son elegidos — son vasos de gracia; todos los que son regenerados — son dechados de gracia; todos los que son salvos — son monumentos de gracia; toda la obra del cielo — es cantar a voces las alabanzas de la gracia.
Enternece el corazón pensar que Dios está tan lleno de gracia como yo de pecado. Él es tan libre para perdonar — como yo para ofender. Él tiene gracia diaria — para pecados diarios.
Fuente y atribución
Autor original: John Mason
Título original: John Mason's Spiritual Sayings — 89
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Mason, publicado originalmente en Grace Gems.