¡Lector! ¿Ha comenzado en ti la buena obra? ¿Eres santo? ¿Está siendo crucificado el pecado? ¿Están siendo abolidos, uno a uno, los ídolos de tu corazón? ¿Es el mundo menos para ti, y la eternidad más para ti? ¿Hay más de la imagen de tu Salvador impresa en tu carácter, y más del amor de tu Salvador entronizado en tu corazón? ¿Es la salvación para ti «lo único necesario»? ¡Oh! ¡Ten cuidado! No puede haber terreno intermedio, ni quedarse quieto; y si así fuera, tu posición debe ser falsa.
La sangre del Salvador no es más necesaria para darte derecho al cielo, que la obra del Espíritu para darte aptitud para el cielo. «Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él.» «¡Adelante!» debe ser tu lema. No hay quedarse quieto en la vida de fe. «El hombre», dice Agustín, «que dice ‘Basta’, el alma de ese hombre está perdida.»
Sea esta la inscripción en todos tus caminos y acciones: «¡Santidad al Señor!» Que la palabra de amonestación ejerza sobre ti su poder habitual: «Sin santidad, nadie verá al Señor.» Además, recuerda que ser santo es ser feliz. Los dos son términos equivalentes. ¡Santidad! Es el secreto y el manantial del gozo de los ángeles; y cuanto más santidad se alcance en la tierra, más cerca y más cerca será mi caminar con Dios, más dulce prenda tendré de la bienaventuranza que me espera en un cielo santo. ¡Oh! Alma mía, sea tu sagrada ambición «¡Ser Santo!»
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: SANCTIFYING GRACE
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.