Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

La guía segura de Dios para cada paso de nuestra vida

Dios guía a sus hijos con la misma fidelidad de siempre. Quien espera su voz y obedece con prontitud halla seguridad, aun en los tiempos de mayor peligro.

Todos nuestros pasos deberían estar bajo la dirección de Dios. En los tiempos antiguos, Dios guiaba a su pueblo mediante una columna de fuego y de nube, que se levantaba y se movía cuando ellos debían moverse, mostrándoles el camino, y que descansaba y se asentaba cuando debían detenerse. En estos días de revelación mucho más plena, no hay necesidad de ninguna señal visible de guía semejante; sin embargo, la guía no es menos real ni menos inequívoca.

Fue un ángel quien trajo el mandato a José de huir a Egipto. Los ángeles ya no se aparecen a nuestros ojos; pero ¿quién dirá que no susurran a nuestros oídos muchas sugerencias que suponemos provienen de nuestro propio corazón? Al menos sabemos que, de alguna manera, Dios siempre nos dirá qué hacer; y si tan solo tenemos oídos para oír, nunca nos faltará la guía. Siempre deberíamos esperar el mandato de Dios antes de dar cualquier paso. Especialmente en tiempos de peligro, cuando nos movemos bajo su dirección, deberíamos esperar y no movernos hasta que Él nos traiga su palabra.

Debería darnos gran consuelo y una maravillosa sensación de seguridad saber que Dios nos cuida con tanta fidelidad. Algunas personas se ríen de la fe sencilla de los cristianos semejantes a niños, y dicen que todo es imaginación, que no hay nadie en el cielo cuidando de nosotros. Pero no necesitamos preocuparnos por tales escépticos. Hay un Dios en el cielo, y Él es nuestro Padre. Él nunca duerme. Tiene a su cargo todos los asuntos de este universo y siempre está "al timón". Esto debería darnos plena confianza. Nuestro deber entero es estar siempre listos para obedecer. Siempre que llegue la voz mandándonos levantarnos y partir, hay alguna razón para ello, y no deberíamos dudar en obedecer. A dondequiera que seamos enviados, deberíamos quedarnos tranquilamente hasta que Dios nos envíe de nuevo a llamarnos lejos. El lugar del deber es siempre el lugar de seguridad; y nunca deberíamos movernos hasta que Dios nos traiga su palabra.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Heavenly Guidance

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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