Toda comparación fracasa para expresar la hermosura de Jesús, pero la esposa usa la mejor que está a su alcance.
Por la «cabeza» de Jesús podemos entender su deidad, y el lingote de oro purísimo es la mejor metáfora concebible, aunque demasiado pobre para describir a uno tan precioso, tan puro, tan amado, tan glorioso. Jesús no es un grano de oro, sino un globo inmenso de él, una masa inestimable de tesoro tal que la tierra y el cielo no pueden superar. Las criaturas son mero hierro y barro; todas perecerán como madera, heno y rastrojo, pero la Cabeza viviente de la creación brillará por siempre jamás. En Él no hay mezcla ni la más mínima mancha de escoria. Es para siempre infinitamente santo y del todo divino.
Los «cabellos crespos» representan su vigor varonil. No hay nada afeminado en nuestro Amado. Él es el más varonil de los hombres. Audaz como un león, laborioso como un buey, veloz como un águila. Toda belleza concebible e inconcebible se encuentra en Él, aunque una vez fue despreciado y rechazado por los hombres. Sus «cabellos crespos», la gloria de su cabeza, no están rapados; Él está eternamente coronado con majestad sin igual.
El cabello «negro» indica lozanía juvenil, pues Jesús tiene sobre Él el rocío de su juventud. Otros se vuelven lánguidos y canosos con la edad, pero Él es sacerdote para siempre, como lo fue Melquisedec. Otros van y vienen, pero Él permanece como Dios sobre su trono, por los siglos de los siglos. Le contemplaremos esta noche y le adoraremos. Los ángeles le miran; sus redimidos no deben apartar de Él sus ojos. ¿Dónde más hay un Amado como este? ¡Oh, por una hora de comunión con Él! ¡Fuera, cuidados intrusos! Jesús me atrae, y yo corro tras Él.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: October 28 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.