El manto que el Salvador siempre llevó
La HUMILDAD es una gracia de lo más preciosa: está llena de belleza, encanto y gloria. Este es el manto que el Salvador siempre llevó. Esta es la gracia que daba tal encanto a todo lo que Él hacía y decía. Es uno de nuestros mejores vestidos, y sin él el alma suele estar desnuda. «Todos vosotros, revestíos de humildad los unos con los otros.» 1 Pedro 5:5.
Por falta de humildad, la Iglesia está rasgada y desgarrada por divisiones. Por falta de humildad, los creyentes se acarrean muchas pruebas y cruces, y siembran las amargas semillas de la angustia y el remordimiento.
Si yo fuera verdaderamente humilde, sería feliz, pues con tales mora Jehová: «Porque así dice el Alto y Sublime, el que habita la eternidad y cuyo nombre es Santo: Yo habito en la altura y la santidad, pero también con el contrito y humilde de espíritu.» Isaías 57:15. A tales mira con estima, amor y deleite: «A éste miraré: al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra.» Isaías 66:2.
«¡Aborrezco la soberbia y la arrogancia!» Proverbios 8:13. La soberbia es . . .
lo más aborrecible para Dios,
dañina para los hombres, y
una fortaleza de Satanás dentro de nosotros.
«¡Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes!» Santiago 4:6. Él mantiene a los soberbios a distancia, y no les permite acercarse a Él: «Aunque el Señor es excelso, cuida del humilde, pero al soberbio lo tiene a distancia.» Salmo 138:6. Les amenaza con destrucción eterna. «El Señor aborrece a todos los de corazón altivo. ¡Puedes estar seguro de que no quedarán impunes!» Proverbios 16:5.
Señor, dame verdadera humildad, y que de día en día esté revestido de ella.
Fuente y atribución
Autor original: James Smith
Título original: Treasures from James Smith — The garment which the Savior always wore
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Smith, publicado originalmente en Grace Gems.