No habría podido haber restauración ni satisfacción para la ley y la justicia sino en la humillación del Hijo de Dios. La misma necesidad del caso lo exigía. El gobierno divino había sido deshonrado, y ese deshonor solo podía ser removido por la humillación de alguien igual en dignidad, santidad y gloria, es decir, de un Ser infinito. La humillación de todos los ángeles del cielo no habría borrado ni una sola mancha de su reproche ni habría restituido un solo rayo de su gloria. La ley de Dios había sido humillada, y la justicia demandaba, como precio de su reparación, la humillación del propio Legislador. El Dios encarnado se humilló y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Así Jesús restauró lo que él no había quitado: devolvió santidad a la ley, satisfacción a la justicia, dignidad al gobierno divino, honor a Dios, y felicidad e inmortalidad al ser humano.
La humillación del Redentor abre un manantial de gracia infinitamente grande y siempre gloriosa. Nada hubiéramos conocido de la gloria de su persona ni del carácter de Dios si él no se hubiera humillado así. Su venida, no revestida de los deslumbrantes ropajes de su majestad infinita, sino tomando nuestra naturaleza degradada y descendiendo más profundamente de lo que jamás caímos, abre un tesoro de gracia tan rico en su gloria y amplio en su provisión como lo fueron la oscura humillación y la profunda pobreza que lo hicieron nuestro. Aquí hay gloria brotando de su abajamiento: la gloria de su gracia. En Jesús hay plenitud de perdón, de justificación, de santificación, de consuelo y de fortaleza. Con infinito deleite acoge a los pecadores pobres: recuerda sus propios dolores y su muerte, y derrama el aceite de su amor sobre las olas agitadas del alma, rocía la conciencia con la sangre que limpia de todo pecado y dice al alma que vaya en paz. Allí donde menos lo esperaríamos, Jesús se nos presenta como puerta de esperanza, incluso en el oscuro valle de nuestra pobreza y abatimiento.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - September 15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.