La iglesia es la casa de Dios; él habita allí. La iglesia sostiene la Escritura y la doctrina de Cristo, como una columna sostiene una proclama. Cuando una iglesia deja de ser columna y fundamento de la verdad, podemos y debemos abandonarla; porque nuestro respeto a la verdad debe ser primero y mayor. El misterio de la piedad es Cristo. Él es Dios, que fue hecho carne y manifestado en ella. Dios se complació en manifestarse al hombre por medio de su propio Hijo, al tomar la naturaleza humana. Aunque fue deshonrado como pecador y condenado a muerte como malhechor, Cristo resucitó por el Espíritu, y así fue justificado de todas las falsas acusaciones con las que fue cargado. Los ángeles le ministraron, pues él es el Señor de los ángeles. Los gentiles acogieron el evangelio que los judíos rechazaron. Recordemos que Dios fue manifestado en la carne, para quitar nuestros pecados, para redimirnos de toda iniquidad y para purificar para sí mismo un pueblo peculiar, celoso de buenas obras. Estas doctrinas deben mostrarse por los frutos del Espíritu en nuestras vidas.
Capítulo 4
De las apartamientos de la fe que ya comenzaban a manifestarse (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Timothy 3:14-16
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.