Pensamientos vespertinos

La iglesia guardiana de la verdad de Dios

Dios ha confiado su verdad a la iglesia, y la verdad santifica a su pueblo; cada creyente es testigo vivo de esa verdad en un mundo oscuro.

Dios, en su gracia, ha querido designar a su iglesia como la gran conservadora de su verdad, y a su verdad como el medio especial de santificación para ella. Existe una relación estrecha y hermosa entre ambas, como la lámpara de oro que guarda el aceite sagrado, y ese aceite que a su vez alimenta la llama de su luz y santidad. La iglesia debe velar con ojo celoso y vigilante por la pureza de la verdad, mientras la verdad hermosea y santifica el arca que la preserva.

Cada creyente en Jesús es a la vez sujeto y testigo de la verdad. Ha sido vivificado, llamado, renovado y parcialmente santificado por la instrumentalidad de la verdad revelada de Dios. El mundo en que vive es un mundo oscuro, contaminado, blasfemo contra Dios y negador de Cristo. Los santos, llamados según su propósito eterno y amor soberano, son la única luz y la única sal en medio de esta tiniebla y corrupción moral.

Ponderemos, pues, este solemne hecho: aunque la Palabra escrita y el Espíritu que la acompaña son los testigos de Dios en el mundo, nosotros somos la única manifestación viva del poder de la verdad. Seamos, por tanto, irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación torcida y perversa, cuidando con toda santidad la vida para no manchar las doctrinas que amamos.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - October 9

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura