Pensamientos vespertinos

La Iglesia que sufre junto a los suyos

La Iglesia de Dios es una Iglesia que sufre, y el mandamiento del amor se cumple llevando las cargas unos de otros con paciencia y compasión genuina.

La Iglesia de Dios es una Iglesia que sufre. Todos sus miembros son probados de diversas maneras, y son muchas las cargas que pesan sobre los santos. Difícil sería encontrar a alguien cuyos labios no hayan tocado la copa del dolor, o cuyo espíritu no haya sentido la presión de la angustia. Algunos caminan en duda y tinieblas, otros son blanco particular de Satanás, y otros padecen enfermedades que los apartan de los cantos de Sión y de las asambleas solemnes. Hay quienes lloran como Raquel por sus hijos, o como las hermanas de Betania por su hermano, y quienes sufren estrechez y necesidad. Tan amplio es el campo de la simpatía cristiana que muchos dirán: «Has tocado todos los dolores menos el mío».

Pero ¡qué campo tan hermoso se abre en el corazón del creyente para estos afectos nacidos del cielo! Cristo dijo: «Un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros». Y el apóstol enseña cómo cumplirlo: «Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo». Llevar las cargas mutuas es fruto necesario y ejercicio propio de este amor santo. Ese amor reconocerá al Salvador sufriente en sus miembros que sufren, irá y quitará la presión del espíritu, secará la lágrima del ojo y suplirá la necesidad apremiante; y cuando no pueda hacer esto, se sentará junto al que sufre, compartiendo el dolor que no tiene poder para consolar ni remover. ¿Se exhibe en ti esta ley de Cristo, la ley del amor?

A esta simpatía se añade la paciencia cristiana como otra manifestación hermosa. La imagen de Dios sólo se restaura de manera imperfecta en el alma renovada, y la semejanza con Cristo, aun en el creyente más maduro, es sólo una copia tenue. En nuestra comunión con los santos encontramos debilidades de la carne y del espíritu, peculiaridades de pensamiento y de conducta, diversidad de dones y grados distintos. Unos son más enseñados que otros, unos avanzan con rapidez y otros lentamente, unos son intrépidos y otros tímidos y escrupulosos. Todo esto llama al ejercicio de la paciencia. El apóstulo traza la regla: «Nosotros los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos».

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - April 6

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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