Palabras diarias para los peregrinos de Sion

La iglesia sin mancha ante el Cordero

Cristo presentará a su iglesia gloriosa y sin mancha ante los ojos de la omnisciencia; y solo la sangre y el amor aplicados por el Espíritu aseguran estar en aquel día.

Ahora no vemos lo que la iglesia un día será, y lo que siempre fue a los ojos de Jesús. Él podía mirar a través de todo este tiempo de prueba, a través de todos los pecados y tristezas de este período intermedio, y fijar su mirada en el día nupcial, el día en que, ante los ángeles congregados, en los atrios del cielo, en los reinos de la bienaventuranza eterna, se la presentaría a sí mismo como una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa y sin defecto.

¡Oh, qué día será aquel, cuando el Hijo de Dios despose abiertamente a su esposa prometida; cuando se oiga en el cielo "como la voz de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decían: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos, y demos honra a él, porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado" (Ap. 19:7)! ¡Cuán limpia, cuán santificada, cuán lavada, cuán vestida debe estar la iglesia en aquel día, cuando los mismos ojos de la omnisciencia, que pueden leer la más leve desviación, aun una arruga, de la pureza infinita, no hallarán en ella mancha ni defecto, de modo que Dios mismo, en todo el resplandor de su santidad, pueda decir de la iglesia: "La he mirado con un ojo omnisciente; he considerado a cada miembro del cuerpo místico de mi amado Hijo; he examinado a cada uno con todos los ojos de la Deidad; pero no hay mancha, no hay arruga, no hay defecto en ninguno de ellos; todos están completos en él; todos están aceptos en el Amado"!

Pero puedes preguntar, y esto es una indagación digna de ser impresa en tu conciencia: "¿Cómo he de saber que yo estaré en aquel día sin mancha ni arruga?" Para responderla, ¿qué sabes, pregunto, de las influencias limpiadoras y santificadoras de la gracia regeneradora, de la palabra de verdad echando mano de tu conciencia, de la palabra de poder entrando en tu corazón, de la sangre de Cristo aplicada y del amor de Dios derramado en tu corazón por el Espíritu Santo? Si no ahora, antes de que seas llamado a partir de estas escenas inferiores, eres bendecido con una fe viva en el Hijo de Dios, con la aplicación de su amor y su sangre a tu conciencia; cuando el tiempo termine para ti, se abrirá a una eternidad gloriosa, y para siempre librado de todos tus presentes pecados y tristezas, temores y ansiedades, serás presentado en aquel gran día entre aquella iglesia gloriosa, que no tiene mancha ni arruga ni cosa semejante. Pero si vives y mueres sin ningún interés salvador en estas bendiciones celestiales, ¿sería yo fiel a mi comisión y a mi conciencia si dijera que te irá bien? ¿Que solo tienes que, en tu lecho de muerte, enviar por un ministro para que ore junto a tu cama, te administre el sacramento y pronuncie unas palabras consoladoras, y todo estará bien con tu alma? ¿Sería fiel a mi comisión el fomentar semejante engaño, con el cual miles son continuamente decepcionados? No me atrevo a hacerlo. Sí, alzaría mi voz y clamaría con fuerza: "No hay salvación pasada, presente o futura, sino la que fluye por la preciosa sangre del Cordero, y es dada a conocer experimentalmente al alma por el poder del Espíritu Santo."

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: May 28

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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