Los gentiles no conocían su culpa ni su miseria, por lo tanto no se preocuparon por procurarse un remedio. Sin embargo, alcanzaron la justicia por la fe. No mediante el hecho de hacerse prosélitos de la religión judía y someterse a la ley ceremonial; sino abrazando a Cristo, creyendo en él y sometiéndose al evangelio. Los judíos hablaban mucho de la justificación y la santidad, y parecían muy ambiciosos de ser los favoritos de Dios. Buscaban, pero no por el camino correcto, no por el camino humillante, no por el camino señalado. No por la fe, no abrazando a Cristo, dependiendo de Cristo y sometiéndose al evangelio. Esperaban la justificación observando los preceptos y las ceremonias de la ley de Moisés. Los judíos incrédulos recibieron una oferta favorable de justicia, vida y salvación que se les hizo según las condiciones del evangelio, la cual no les gustó y no quisieron aceptar. ¿Hemos procurado saber cómo podemos ser justificados ante Dios, buscando esa bendición por el camino aquí señalado, mediante la fe en Cristo, como el Señor nuestra Justicia? Entonces no nos avergonzaremos en aquel día terrible, cuando todos los refugios de mentiras sean barridos y la ira divina desborde todo escondite salvo el que Dios ha preparado en su propio Hijo.
Capítulo 10
El ferviente deseo del apóstol por la salvación de los judíos (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Romans 9:30-33
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.