Destellos desde las ventanas de la vida

La leyenda del Palacio Dorado y los tesoros que perduran

Una antigua leyenda india muestra cómo una vida entregada al servicio de Cristo, aunque parezca desperdiciada en esta tierra, está atesorando recompensa y bienaventuranza en el cielo.

La leyenda del Palacio Dorado

En la India cuentan la leyenda del Palacio Dorado.

El sultán Ahmed era un gran rey. Envió a Yakoob, el más hábil de sus constructores, con grandes sumas de dinero, para erigir en las montañas el palacio más espléndido que se hubiera visto jamás. Yakoob fue al lugar y encontró una gran hambruna entre el pueblo, y a muchos de ellos muriendo. Tomó todo su propio dinero y el dinero que le había dado el rey para construir el palacio, y lo entregó para alimentar a la gente que se moría de hambre.

Al fin Ahmed fue a ver su palacio, pero no había ninguno. Mandó llamar a Yakoob y conoció su historia, pero se enojó mucho y lo echó en la cárcel. «Mañana morirás», dijo, «¡porque has robado al rey!» Pero esa noche Ahmed tuvo un sueño. Vino a él alguien que le dijo: «Sígueme.» Se elevaron desde la tierra hasta llegar a la puerta del cielo. Entraron, y ¡he aquí! allí se alzaba un palacio de oro puro, más brillante que el sol y mucho más vasto que cualquier palacio de la tierra.

«¿Qué palacio es este?», preguntó Ahmed; y su guía respondió: «Este es el palacio de las Obras Misericordiosas, construido para ti por Yakoob, el sabio. Su gloria perdurará cuando todas las cosas de la tierra hayan pasado.» Entonces el rey comprendió que Yakoob había empleado su dinero con mayor sabiduría.

Esta leyenda encierra su lección de verdad. La vida desperdiciada en la tierra por Cristo, gastada en su causa, empleada en servicio amoroso por Él, aunque parezca no dejar monumento alguno, aunque no reciba ningún honor en este mundo, está atesorando tesoro, honor, recompensa y bienaventuranza en el mundo invisible.

«No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan. Sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.» Mateo 6:19-21

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Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: the legend of the Golden Palace

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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