En todos los temas relacionados con nuestra santísima fe, es muy deseable tener nociones claras. Cada punto de la verdad divina está establecido con la mayor claridad y precisión en la palabra de Dios. La oscuridad, la ignorancia y la confusión que nos impiden verla están todas en nosotros. Pero a medida que escudriñamos las Escrituras, meditamos en ellas, y por la oración y la súplica sacamos luz, vida y sabiduría de Aquel «en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento»; y, sobre todo, a medida que mezclamos fe con lo que leemos, hay a menudo, si no usualmente, un gradual irrumpir de la luz; y cuando seguimos sus celestiales rayos, brilla con mayor claridad y amplitud, y la verdad se yergue más plena y prominente ante nuestros ojos. Este es el único modo en que podemos ser «llenados del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual», y así ser confirmados en la fe, abundando en ella con acción de gracias.
Entender la Escritura, ver en ella la mente del Espíritu Santo, estar profundamente penetrados y poseídos interiormente de la sabiduría celestial, la santa enseñanza y la graciosa revelación de los consejos y la voluntad de Dios desplegados en ella, exige mucho y continuo estudio paciente y orante. Como en los negocios, la diligencia y la industria conducen a la prosperidad y al éxito, y la pereza y la ociosidad son el seguro camino a la ruina; así en el más grande, serio e importante de todos los negocios, los asuntos del alma, hay una santa diligencia, una celestial industria, por la cual prospera y crece, y hay una perezosa indolencia por la cual queda vestida de andrajos (Proverbios 23:21).
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: January 20
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.