La marca distintiva de un cristiano es su confianza en el amor de Cristo y la entrega de sus afectos a Cristo en respuesta. Primero, la fe pone su sello sobre el hombre al capacitar al alma para decir con el apóstol: "¡Cristo me amó y se entregó a sí mismo por mí!" Entonces el amor da la contraseñal, e imprime en el corazón gratitud y amor a Jesús en respuesta. "Nosotros le amamos porque Él nos amó primero."
En aquellas grandiosas épocas, que son el período heroico de la religión cristiana, esta doble marca se veía con claridad en todos los creyentes en Jesús; eran hombres que conocían el amor de Cristo y se apoyaban en él como quien se apoya en un bastón cuya firmeza ha probado. El amor que sentían hacia el Señor no era una emoción tranquila que escondían dentro de sí en el aposento secreto de sus almas, y de la que solo hablaban en sus reuniones privadas cuando se congregaban el primer día de la semana y cantaban himnos en honor de Cristo Jesús el crucificado, sino que era en ellos una pasión de una energía tan vehemente y devoradora que se manifestaba en todas sus acciones, hablaba en su conversación común y se asomaba por sus ojos aun en sus miradas más corrientes. El amor a Jesús era una llama que se alimentaba del núcleo y del corazón mismo de su ser; y por eso, por su propia fuerza, se abrió camino hasta el hombre exterior y resplandeció allí. El celo por la gloria del Rey Jesús era el sello y la marca de todos los cristianos genuinos. Por su dependencia del amor de Cristo se atrevían a mucho; y por su amor a Cristo hacían mucho, y lo mismo sucede ahora.
Los hijos de Dios son gobernados en lo más íntimo de sus potencias por el amor; el amor de Cristo los constriñe, se gozan de que el amor divino esté puesto sobre ellos, lo sienten derramado en sus corazones por el Espíritu Santo que les es dado, y entonces, por fuerza de gratitud, aman al Salvador con un corazón puro, fervientemente. Lector mío, ¿le amas? Antes de dormir, ¡da una respuesta sincera a una pregunta solemne!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: June 5 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.