Pensamientos matutinos

La mayor ambición del creyente es ser conformado al rostro de Jesús

El destino eterno es ser semejantes a Su Hijo. La transformación avanza por carácter, no por discurso, y se ve en mansedumbre, pureza y entrega. Allí donde Cristo crece en nosotros, crece nuestra certeza de salvación y de vida eterna.

El último texto de esta serie eleva la vista: «para ser conformados a la imagen de su Hijo». Dios no solo promete perdonar; también promete formar. Y ese modelo no es una doctrina abstracta, es una persona: Jesús. Su santidad, su compasión y su entrega al Padre se convierten en el molde de nuestra vida práctica.

Ser partícipes de la naturaleza divina no significa fingir perfección, sino participar por gracia en la obra de Cristo dentro de nosotros. En la lucha diaria contra el pecado, surge una prueba silenciosa: nuestros frutos revelan si el camino de Dios avanza en nosotros. Cuando crecen la mansedumbre, la paciencia y la autención de las ambiciones, estamos más cerca del designio eterno. Así, la fe deja de ser discurso y se vuelve semejanza viva del Hijo.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Morning Thoughts - November 9

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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