El pecado de Ananías y Safira fue que ambicionaban ser tenidos por discípulos eminentes, cuando no eran verdaderos discípulos. Los hipócritas pueden negarse a sí mismos, pueden renunciar a su ventaja mundana en una ocasión, con la perspectiva de sacar provecho en otra cosa. Eran codiciosos de las riquezas del mundo y desconfiaban de Dios y de su providencia. Pensaban que podían servir a la vez a Dios y a las riquezas. Pensaban engañar a los apóstoles. El Espíritu de Dios en Pedro discernió el principio de incredulidad que reinaba en el corazón de Ananías. Pero por mucho que Satanás sugiriera, no podría haber llenado el corazón de Ananías con esta maldad si él no hubiera consentido. La mentira fue un intento de engañar al Espíritu de verdad, que tan manifiestamente hablaba y actuaba por los apóstoles. El delito de Ananías no fue retener parte del precio del terreno; podría haberlo guardado todo, si hubiera querido, sino su empeño en imponerse sobre los apóstoles con una mentira solemne, movido por el deseo de una vana ostentación, unido a la codicia. Pero si pensamos engañar a Dios, caeremos en un engaño fatal para nuestras propias almas. ¡Cuán triste ver a aquellos que, por sus relaciones, deberían animarse mutuamente al bien, endurecerse mutuamente en el mal! Y este castigo fue en realidad misericordia para un gran número. Provocaría una estricta autoexaminación, oración y temor de la hipocresía, la codicia y la vanagloria, y aun debería hacerlo hoy. Evitaría el aumento de falsos profesantes. Aprendamos de aquí cuánto aborrece Dios la falsedad, siendo él el Dios de verdad, y no solo evitemos la mentira directa, sino también toda ventaja obtenida del uso de expresiones dudosas y de doble sentido en nuestro hablar.
El poder que acompañaba a la predicación del evangelio (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 5:1-11
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.