Porciones diarias

La miseria del pecador es su título para acudir a Cristo por misericordia

Lo que movió al Padre a enviar a su Hijo fue la libre misericordia, no nuestro mérito. La miseria, no la santidad, es el título para acudir a Cristo. La justicia propia sí cierra el paso; la indignidad sentida no.

¿Qué fue lo que movió al Padre divino a enviar a su propio Hijo al mundo? ¿No fue la libre misericordia de Dios que fluyó de su seno a su familia? Entonces, ¿qué mérito, qué claim puede tener jamás su familia? Su miseria es su claim. Su indignidad, su estado caído, la profundidad de su caída: estas cosas despiertan la compasión de Dios. No es lo que yo he hecho para la gloria de Dios; ni lo que estoy haciendo o tratando de hacer; ni mi sabiduría, mi fuerza, mis resoluciones, mi piedad, mi santidad. ¡No! mi miseria, mi incapacidad, mi indignidad, mi estado profundamente caído, mi condición decaída; lo cual siento sólo por un interés salvador en la sangre y el amor del Cordero; esto es lo que me hace necesitar la misericordia de Dios; y esto es lo que me capacita para ir a Dios por Jesús y recibir misericordia, pues "es poderoso para salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios."

¿Estás sentado en tinieblas y sombra de muerte, lejos del camino de paz, turbado, perplejo, ejercitado, confundido? Eres precisamente el personaje para quien vino Jesús. ¿No están encerradas inefables misericordias en el seno de Dios para ti? ¿Qué ha de excluirte? ¿Tus pecados? ¡No! Dios los ha perdonado. ¿Tu indignidad? ¡No! Hay un manto de justicia preparado para ti. ¿Tus deméritos? ¡No! Los méritos de Jesús están de tu parte. ¿Tu falta de santidad? ¡No! "Él te es hecho santificación." ¿Tu ignorancia? ¡No! "Él te es hecho sabiduría." Éstas no son barreras. Te diré qué es barrera: la justicia propia, la estima de uno mismo, la exaltación propia, el orgullo, la hipocresía, la presunción; tener nombre de vivir, una forma de piedad, estar asentados sobre las heces y en holgura en Sion: éstas son barreras.

Pero la incapacidad, la desesperación, la indignidad, la miseria: éstas no son barreras; son cualificaciones; muestran, cuando se sienten, que tu nombre está en el libro de la vida, que el Señor de la vida y de la gloria apareció en este mundo por ti; y tarde o temprano tendrás el dulce gozo de ello en tu corazón; y entonces serás capacitado para adorarle por su gracia, y admirar y bendecir su nombre por haber glorificado su amor y su misericordia en tu libre y plena salvación.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: September 26

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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