La soledad endulzada

La misericordia abre el camino hacia Dios

Si la misericordia va delante del rostro de Dios, encontrarlo no es terror sino consuelo: un Padre reconciliado cuyos afectos anhelan al hijo de su adopción.

Dios y yo debemos encontrarnos; hay un día señalado para ello; y ciertamente los pensamientos de ese encuentro serían como la muerte, y peores, si no estuviera seguro de que la misericordia va delante de él. ¿Por qué, pues, habría de temer encontrarme con Dios, ya que la misericordia va delante de su rostro? La misericordia no quiere mal alguno, no hará daño alguno, despliega la bandera de paz, proclama el manifiesto de que «la misericordia será edificada para siempre». Pero ¿cómo sabré que la misericordia va delante de su rostro? Porque la verdad va de la mano con la misericordia, y la veracidad de la verdad me prohíbe dudar de la certeza de la misericordia.

¡Cuánto debe regocijarse el corazón de un rebelde culpable al hallar que el perdón es proclamado por su soberano ofendido! La misericordia y la verdad son los mejores medios para preservar a los reyes de la tierra, y cuando las ejercen, su trono es sostenido por la misericordia. Pero el Rey de los cielos, en cada acto de su gobierno, conserva la misericordia y la verdad, y en ellas establece su trono. El Rey de reyes nunca saldrá sin su regia comitiva, su guardia de vida: la misericordia y la verdad formarán la vanguardia, la justicia y el juicio sostienen su trono, la infinitud, la eternidad y la inmutabilidad llevan su corona, el poder y la omnipotencia sostienen el manto de la realeza, la sabiduría y la justicia empuñan el cetro real, la gracia, la longanimidad y la paciencia proclaman su sagrado nombre, ¡y el amor circunda todo el flamante cortejo!

En toda circunstancia, pues, en que pueda hallarme, tengo consuelo; pues en su providencia para conmigo, la misericordia va delante de él, y obra para mi bien; sí, aun en mis aflicciones, la misericordia va delante de él, y soy castigado para que no sea condenado con el mundo. Así la misericordia es el precioso ungüento que en todas las cosas, en todos los tiempos y en todos los lugares, derrama su suave fragancia y perfuma su proceder para conmigo.

Y siempre que, o dondequiera que me encuentre con Dios, ya sea en la angustia disolvente o en la solemne comparecencia ante su tribunal, lo hallaré como un Padre reconciliado, y todos sus afectos anhelando al hijo de su adopción. Por tanto, ni la hora de la muerte ni el día del juicio me han de aterrar. «Cantaré yo las misericordias del Señor para siempre; con mi boca daré a conocer tu fidelidad a todas las generaciones. Pues dije: La misericordia será edificada para siempre; en los mismos cielos establecerás tu fidelidad.»

Fuente y atribución

Autor original: James Meikle

Título original: Mercy going before God, makes meeting him a mercy

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Meikle, publicado originalmente en Grace Gems.

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