De todas las misericordias, la misericordia que perdona es la misericordia más necesaria. Puedes ir al Cielo sin honores, y sin riquezas, y sin las sonrisas de las criaturas, pero jamás puedes ir al Cielo sin la misericordia que perdona.
Un hombre puede ser grande y estar sin gracia, puede ser rico y estar miserable,
puede ser honorable y estar condenado.
Pero no puede ser un alma perdonada sin ser al mismo tiempo un alma muy bendecida. La misericordia que perdona lo faculta para toda bendición: ¡pone la corona real sobre su cabeza!
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Brooks
Título original: Pithy gems from Thomas Brooks — 201
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Brooks, publicado originalmente en Grace Gems.