La muerte no llega al cristiano como destructora. No oscurece ningún esplendor. No borra ninguna belleza. No paraliza ningún poder. No marchita ningún botón ni germen. Solo quita de la vida todo lo que es opaco, terreno y pecaminoso, todo lo que es corrupto y mortal, ¡y la deja pura, radiante y gloriosa!
"Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde esperamos ansiosamente al Salvador, el Señor Jesucristo, que transformará nuestro cuerpo humilde para que sea semejante a su cuerpo glorioso." Filipenses 3:20-21
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Death does not come to the Christian as a destroyer
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.