La muerte de nuestros parientes debería conducirnos a Cristo, quien es nuestra vida. Y es un alto honor para los más grandes gobernantes atender al Señor Jesús; y quienes quieran recibir misericordia de Cristo deben honrarlo. La variedad de métodos que Cristo empleaba al obrar sus milagros, tal vez se debía a los diferentes estados y disposiciones de ánimo en que se hallaban quienes acudían a él, y que Aquel que escudriña el corazón conocía perfectamente. Una mujer pobre se acercó a Cristo y recibió misericordia de él por el camino. Si tan solo tocamos, por así decirlo, el borde del manto de Cristo con una fe viva, nuestros peores males serán sanados; no hay otra cura verdadera, ni hemos de temer que él conozca aquellas cosas que son para nosotros pena y carga, pero que no confiaríamos a ningún amigo terrenal. Cuando Cristo entró en la casa del gobernante, dijo: Apartaos. A veces, cuando prevalece la tristeza del mundo, es difícil que Cristo y sus consuelos entren. La hija del gobernante estaba realmente muerta, pero no así para Cristo. La muerte de los justos ha de considerarse de manera especial como solo un sueño. Las palabras y las obras de Cristo pueden no entenderse al principio, pero no por ello han de despreciarse. La gente fue echada fuera. Los burlones que se ríen de lo que no entienden no son testigos aptos de las obras maravillosas de Cristo. Las almas muertas no son levantadas a la vida espiritual a menos que Cristo las tome de la mano: ello se hace en el día de su poder. Si este solo caso de Cristo, al resucitar a alguien recién muerto, aumentó tanto su fama, ¿cuál será su gloria cuando todos los que están en los sepulcros oigan su voz y salgan; los que han hecho el bien, a la resurrección de la vida, y los que han hecho el mal, a la resurrección de condenación?
Sana a dos ciegos
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Matthew 9:18-26
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.