Pensamientos vespertinos

La multitud que nadie puede contar nos espera

Junto a la visión del Redentor glorificado se halla la reunión y comunión perfecta de los santos: nos volveremos a encontrar, purificados, en un amor que la muerte no pudo apagar.

Junto a la visión sin velos del Redentor glorificado estará la segura reunión y la comunión perfecta de todos los santos. No queremos situar este rasgo de la gloria en un rincón lejano del cuadro de la dicha celestial. Lo que ahora es fuente de tanto gozo santificado no faltará ni será menor en la vida venidera. En la tierra, las relaciones santificadas y las amistades sagradas, la comunión de mentes renovadas y la comunión de corazones que se aman, son un alto regalo con el que Dios endulza nuestro sendero hacia la tumba. Mas la muerte interviene y rompe estos lazos preciosos. ¿Rotos para siempre? ¡Oh, no!

Volveremos a encontrarnos con todos aquellos de quienes nos separamos en la fe y la esperanza, a quienes amamos en Jesús y que en Jesús durmieron. Por desgarradora que haya sido la separación, no fue definitiva ni será larga; cada segundo nos acerca al reencuentro. Sí, nos encontraremos de nuevo, en una amistad más estrecha y más pura. Ellos nos esperan, no nos olvidan: el amor que nos profesaban no se enfrió con la muerte, sino que, purificado y acrecentado, arde con una intensidad desconocida antes. Nos conoceremos y nos abrazaremos, para no separarnos jamás.

Y no debemos olvidar, en nuestras esperanzas de gloria, el cuerpo glorificado de los santos. La resurrección devolverá este cuerpo vil, transformado a semejanza del cuerpo glorioso de Cristo. Ni deformidad, ni arruga, ni defecto alguno empañará su belleza. «Sembrado en deshonra, resucita en gloria; sembrado en debilidad, resucita en poder». «Seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es». ¡Qué pensamiento tan consolador y santificador!

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - June 25

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura