Pensamientos vespertinos

La nueva vida que no puede practicar el pecado

El nacido de Dios no vive en pecado con el pleno consentimiento de la voluntad renovada, pues la gracia habita en él, y aunque el pecado more, ya no reina en su corazón.

Estas palabras han recibido dos interpretaciones, ambas verdaderas. La más general es que el nacido de Dios no peca deliberadamente, pues habiendo «revestido del nuevo hombre, creado según Dios en justicia y santidad verdadera», no puede pecar con el pleno consentimiento y concurso de la voluntad. Aborrece el pecado, lucha contra él y lo resiste. Pero, ¿no es todo pecado un acto de la voluntad? Respondemos: no de la voluntad renovada. El apóstol habla de dos voluntades en el creyente, o más bien, de la misma voluntad bajo dos influencias opuestas. Así, en Romanos 7:15: «Lo que hago, no lo entiendo; porque no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago». Pocos dudarán de que Pablo habla aquí de sí mismo como regenerado, y aun así se refiere a dos principios antagónicos que habitan en él: uno del lado de la santidad y otro del lado del pecado. Ningún hombre puede aborrecer el pecado si no ha nacido del Espíritu. «El temor de Jehová es aborrecer el mal». Y, con todo, dice: «lo que aborrezco, eso hago». ¿Hay voluntad en el acto? La verdadera filosofía exige responder: sí. ¿Hay concurso y consentimiento de la voluntad renovada? La verdadera gracia exige responder: no.

Hay otra interpretación más fuerte: el nacido de Dios, como tal, no peca en absoluto, pues hay en él un principio de gracia y santidad, vivo y permanente, cuya inclinación natural y constante es hacia la santidad. «No puede pecar, porque es nacido de Dios». ¿Por qué? Porque su simiente permanece en él; y esa simiente es incorruptible, conforme a las palabras de Cristo: «Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es». Es espiritual, santo, de lo alto, de la naturaleza divina. Consideremos, pues, esta gran evidencia de regeneración: el nacido de Dios no practica el pecado con el asentimiento total y absoluto de la voluntad renovada. El pecado habita en él, pero no lo gobierna; tiene poder, pero no señorea; atormenta, pero no reina con supremacía continua, conforme a la promesa: «El pecado no se enseñoreará de vosotros». ¿Has sido consciente de la peste interior? ¿Qué sabes de la guerra entre la carne y el Espíritu? Tu respuesta sincera decidirá la gran pregunta de si has nacido de Dios.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - March 4

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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