«El misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ahora ha sido manifestado, y por las Escrituras de los profetas dado a conocer a todas las naciones… para la obediencia a la fe.» Romanos 16:25-26
La obediencia de la fe aquí mencionada es lo mismo que creer el anuncio del evangelio (Romanos 10:16): una sum sincera a la justicia de Dios, es decir, a Cristo, que es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree. Esta es la obediencia de la fe, en sentido estricto, mediante la cual damos gloria a Dios, nos echamos sobre nosotros toda la vergüenza, renunciamos a todo aquello de lo que la naturaleza se enorgullece, y somos llevados a descansar, para nuestra justificación y aceptación ante Dios, solo en aquello que ha satisfecho su ley y su justicia.
Por ligera que sea la disposición con que pasemos por alto esto, es un alto punto de obediencia. Solo Dios enseña eficazmente esta lección práctica; y quien quiera aprenderla debe buscarla con mucha oración continua, pues en vano nos esforzaremos por obedecer a Dios en otras cosas, hasta que aprendamos a obedecerle en esta.
¡Lector descuidado! Procura aprender tu necesidad de Cristo.
¡Pecador despierto y atribulado! No intentes sanarte a ti mismo con una obediencia forzada. Aprende la obediencia de la fe, para que seas purificado en tu conciencia de las obras muertas, a fin de servir a Dios.
¡Pecador que se desespera de sí mismo! Abraza la misericordiosa invitación del evangelio y vive.
¡Creyente! Sea tu fruto para santidad; así será el fin vida eterna, por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — January 29
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.