Jonás había aprendido bien su lección. No se nos dice dónde estuvo después de su liberación, pero sin duda tuvo un tiempo quieto para reflexionar. Pensó en la historia de su terquedad y desobediencia, sin duda, y se avergonzó de su conducta. Así aprendió humildad y quedó listo para hacer cuanto Dios le mandara. Más aún, se volvió ansioso por una nueva oportunidad para la obra que al principio había rehusado.
Cuenta la historia de un regimiento que en cierta guerra quedó deshonrado en un campo de batalla. En la guerra siguiente el mismo regimiento volvió al servicio, y a la primera oportunidad desplegó un heroísmo admirable, «quemando así la vergüenza» del campo anterior. Así Jonás, en su arrepentimiento, ansiaría otra oportunidad de ir por Dios a Nínive, para borrar el deshonor de su anterior desobediencia.
Vemos entonces una obediencia pronta esta vez, sin disculparse, sin huir. Debemos recoger la lección. Cuando hemos fracasado en alguna tarea que Dios nos encomendó, o quebrantado algún mandato suyo, nuestro arrepentimiento no debe llevarnos sólo a la tristeza y la confesión, sino que debe disponernos con ahínco a quemar la vergüenza del pecado pasado mediante un servicio y una obediencia dignos de un amor sincero por Cristo. Solo así hacemos digno nuestro arrepentimiento.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - August 22
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.