Comentario Devocional y Práctico

La oración en todo lugar y el decoro de la mujer cristiana

Bajo el evangelio, la oración no se limita a un solo lugar: debe elevarse en todo momento y con caridad, fe y modestia, tanto en la vida privada como en las solemnidades públicas.

Bajo el evangelio, la oración no debe confinarse a una sola casa de oración, sino que los hombres deben orar en todas partes. Debemos orar en nuestro aposento, orar en nuestras familias, orar en nuestras comidas, orar cuando estamos de viaje, y orar en las asambleas solemnes, ya sean más públicas o más privadas. Debemos orar con caridad; sin ira, ni malicia, ni enojo contra ninguna persona. Debemos orar con fe, sin dudar y sin contender. Las mujeres que profesan la religión cristiana deben ser modestas en su vestir, sin afectar lo vistoso, lo alegre o lo costoso. Las buenas obras son el mejor adorno; estas son, ante los ojos de Dios, de gran precio. La modestia y el aseo deben tenerse más en cuenta en los vestidos que la elegancia y la moda. Y sería bueno que los profesantes de una piedad sincera estuvieran completamente libres de vanidad en el vestir. Deberían dedicar más tiempo y dinero a aliviar a los enfermos y afligidos, que a adornarse a sí mismos y a sus hijos. Hacer esto de una manera impropia para su posición en la vida y para su profesión de piedad, es pecado. Estos no son asuntos triviales, sino mandatos divinos. El mejor adorno para los profesantes de piedad son las buenas obras. Según San Pablo, las mujeres no tienen permitido ser maestras públicas en la iglesia; porque enseñar es un oficio de autoridad. Pero las buenas mujeres pueden y deben enseñar a sus hijos en casa los principios de la verdadera religión. Asimismo, las mujeres no deben considerarse excusadas de aprender lo que es necesario para la salvación, aunque no deben usurpar la autoridad. Así como la mujer fue la última en la creación, lo cual es una razón de su sujeción, así también fue la primera en la transgresión. Pero hay una palabra de consuelo: que aquellas que perseveren en la sobriedad, serán salvas en el parto, o con el parto, por medio del Mesías, que nació de una mujer. Y la tristeza especial a la que el género femenino está sujeto, debería llevar a los hombres a ejercer su autoridad con mucha gentileza, ternura y afecto.

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Timothy 2:8-15

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

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