Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

La oración que agrada a Dios y recibe respuesta

No toda petición es verdadera oración ni toda petición es contestada. Dios atiende al corazón sincero que pide en el nombre de Cristo, permanece en Él y confía en Su sabio juicio sobre lo que verdaderamente es bueno.

Hay otras Escrituras que matizan esta promesa:

En primer lugar, no todo pedir es verdaderamente orar, y por tanto no todo pedir recibe respuesta. Santiago dice: "Piden, y no reciben, porque piden mal, para gastar en sus deleites." Un hombre pide dinero, no para emplearlo para la gloria de Dios y el bien de los demás, sino para su propia gloria y placer.

Además, el salmista dice: "Si en mi corazón yo hubiese mirado la iniquidad, el Señor no me habría escuchado." Es decir, si alguien abriga un pecado secreto en su corazón mientras procura servir a Dios, ninguna de las oraciones que ofrezca será escuchada ni contestada. Tenemos aquí, al menos, dos clases de petición que no obtendrán respuesta.

Luego hay condiciones. Una es que debemos pedir en el nombre de Cristo. Esto implica que creemos en Cristo como nuestro Salvador, que somos sus amigos fieles y que, por lo tanto, tenemos derecho a usar su nombre. Esta condición reduce la promesa a los verdaderos seguidores de Cristo.

Otra condición es que estamos permaneciendo en Cristo, y sus palabras permanecen en nosotros. Incluso un cristiano que sigue de lejos no queda dentro del círculo de esta promesa.

Hay además otra cualificación que pertenece a todas las promesas referidas a la oración. El propio Dios debe ser el juez de las cosas que pedimos, de si realmente serían bendiciones para nosotros o no. Puede haber cosas que deseamos con mucha vehemencia, y que nos serían conceder la mayor de las crueldades. ¿Está entonces Dios obligado por esta promesa a darnos lo que anhelamos? De ningún modo. El Señor dará lo que es bueno. "Ninguna cosa buena negará a los que andan en integridad." Pero también retendrá, aun del más íntegro, las cosas que en su divina sabiduría ve que no serían buenas. Esto está implícito en toda promesa como esta.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Believing Prayer

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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