Dios ha atesorado para nosotros bendiciones espirituales en su Hijo el Señor Jesús; pero requiere que las saquemos y las recabemos por la oración. Incluso los mejores cristianos necesitan que se ore por ellos; y al escuchar del bienestar de los amigos cristianos, deberíamos orar por ellos. Incluso los verdaderos creyentes necesitan en gran medida sabiduría celestial. ¿No somos aun los mejores de nosotros reacios a ponernos bajo el yugo de Dios, aunque no haya otro modo de hallar descanso para el alma? ¿No sacrificamos a menudo nuestra paz por un pequeño placer? Y si disputáramos menos, y oráramos más unos por otros y unos con otros, veríamos cada día más y más cuál es la esperanza de nuestro llamamiento y las riquezas de la gloria divina en esta herencia. Es deseable sentir el poderoso efecto de la gracia divina, que comienza y lleva adelante la obra de la fe en nuestras almas. Pero es difícil llevar a un alma a creer plenamente en Cristo, a aventurarlo todo y la esperanza de la vida eterna sobre su justicia. Nada menos que el poder del Omnipotente obrará esto en nosotros. Aquí se da a entender que es Cristo el Salvador quien suple todas las necesidades de los que confían en él, y les concede toda bendición en la más rica abundancia. Y al ser partícipes de Cristo mismo, llegamos a ser llenos con la plenitud de gracia y gloria que hay en él. ¡Cuán entonces se olvidan de sí mismos quienes buscan la justicia fuera de él! Esto nos enseña a venir a Cristo. Y si supiéramos aquello a lo que somos llamados, y lo que podríamos hallar en él, seguramente vendríamos y seríamos solicitantes suyos. Al sentir nuestra debilidad y el poder de nuestros enemigos, percibimos mejor la grandeza de aquel poderoso efecto que realiza la conversión del creyente y está comprometido a perfeccionar su salvación. Ciertamente esto nos constreñirá por amor a vivir para la gloria de nuestro Redentor.
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Ephesians 1:15-23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.