Donde hay oración verdadera, hay importunidad. Donde el Señor trae pruebas sobre el alma, derrama sobre ella el espíritu de gracia y de súplica. Así anima y capacita al alma para ser importuna con él. Las bendiciones y los beneficios de la perseverancia y la importunidad en la oración, el Señor los ha puesto de relieve ante nosotros en dos parábolas: una, la del hombre en cama con sus hijos, que no quería levantarse a socorrer a su amigo, pero fue vencido por su importunidad; y la otra, la de la viuda que acudió al juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre alguno, y con su continua insistencia le venció al fin.
Así, la importunidad y la perseverancia forman el carácter mismo de la oración verdadera. Si el hijo de Dios lleva una carga, si está bajo una fuerte tentación, si su alma atraviesa alguna prueba apremiante, no se conforma con meramente acudir al trono de la gracia e irse. Hay, en tales tiempos y sazones, según el Señor lo capacita, una importunidad real; un santo wrestle; deseos fervientes; gemidos incesantes; un esfuerzo por entrar en el reposo; una lucha tras la liberación; un clamar al Señor hasta que él aparece y se manifiesta en el alma.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: May 1
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.