Que los pecadores impenitentes sigan temblando. La mano de la justicia no se ha detenido; aunque de manera imperceptible, avanza con paso firme. Llegado el momento, al alcanzar la décima, la undécima, la duodécima hora, ¡la campana suena! Entonces, a menos que ahora huyas a Cristo, el golpe que tardaba tanto en caer descenderá sobre la cabeza de la impenitencia con fuerza acumulada. Que nunca se olvide que, aunque la paciencia de Dios es duradera, ¡no es eterna!
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Guthrie
Título original: Pithy gems from Thomas Guthrie — 742
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Guthrie, publicado originalmente en Grace Gems.