La hija de la fe
«Vosotros también sed pacientes. Y cobrad ánimo, porque la venida del Señor se acerca.» Santiago 5:8
Nuestro Dios es un Dios de paciencia.
El Señor Jesús es el gran ejemplo de paciencia.
El Espíritu Santo es el agente que produce la paciencia.
Las pruebas, los problemas y las decepciones son los medios que ejercitan y fortalecen la paciencia.
La paciencia que Dios requiere es una disposición para soportar todo lo que Él ha asignado para nosotros sin quejarnos; sí, con resignación y esperanza; para esperar el tiempo de Dios por las misericordias que necesitamos, o por las respuestas a las oraciones que elevamos.
La paciencia es la hija de la fe. Solo en la medida en que creamos que Dios ha dispuesto, gobierna o manda todas las cosas para nuestro bien y su gloria, podemos ser pacientes.
La paciencia...
produce confianza en Dios,
cierra la boca a la queja,
contiene el corazón de buscar venganza,
y es un punto principal del dominio propio.
¿Eres impaciente?
¡Confíesalo, y laméntalo delante de Dios! La impaciencia te hará miserable y te llevará a deshonrar a Dios. ¡Cuídate de ella!
Mira la paciencia de los profetas, apóstoles, mártires, ¡de Jesús! «Vosotros también sed pacientes. Y cobrad ánimo, porque la venida del Señor se acerca.»
Fuente y atribución
Autor original: James Smith
Título original: Treasures from James Smith — The daughter of faith
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Smith, publicado originalmente en Grace Gems.