La paloma
Muchos pensamientos tiernos se agrupan en torno a la PALOMA.
Fue una paloma lo que a los muy pobres se les permitía llevar al altar como ofrenda, en sustitución de un animal más costoso.
La aparición de la paloma era uno de los precursores, o profecías, de la primavera que se acercaba.
Los judíos siempre recordaban a la paloma en relación con el descenso de las aguas del diluvio, cuando regresó al arca llevando la hoja de olivo; y tanto ella como la rama de olivo se han convertido, entre todas las naciones cristianas, en un emblema de paz.
Cristo también se refirió a la paloma como símbolo de mansedumbre e inocencia.
Todas estas asociaciones hicieron de la paloma la forma emblemática más apropiada para que el Espíritu Santo la asumiera al descender sobre Cristo.
Porque Jesús vino para ser un sacrificio por todos los creyentes, incluso los más pobres.
Vino como llega la primavera, trayendo vida a un mundo muerto.
Vino trayendo un mensaje de paz desde el cielo para todo aquel que de corazón cree en Él.
Y Él es como la paloma en mansedumbre e inocencia.
Es esta misma Paloma Santa la que debe descender sobre nosotros, si el reino de los cielos ha de comenzar verdaderamente en nuestros corazones. Hasta que el Espíritu Santo nos haya sido dado, no hay vida espiritual en nuestras almas ni poder en nosotros para la obra; pero la unción divina está prometida a todos los que se consagran verdaderamente a Cristo y creen en Él. No se aparece ante los ojos humanos ninguna visión de cielos abiertos ni de paloma descendiente; pero sobre toda escena de santa consagración a Cristo pende esta bendita realidad.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The dove
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.