Porciones diarias

La perfección cristiana es madurez forjada en el horno del sufrimiento

La perfección del cristiano no es perfección de la carne, sino madurez en la vida divina, un hombre adulto en Cristo. Y esta madurez sólo se obtiene por el sufrimiento, que purga la escoria del fariseísmo.

¿De qué perfección habla aquí el Espíritu Santo? Ciertamente no de perfección en la carne; ésa no es sino un sueño vano del libre albedrío y del arminianismo. Pero la perfección aquí y en otras partes significa estar bien establecido y fundado en la fe, como dice el apóstol (Heb. 5:14): "El alimento sólido es para los adultos" (literalmente, como leemos al margen, "perfectos"), "para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal." La perfección cristiana no consiste, pues, en la perfección de la carne, sino en haber llegado a la madurez en la vida divina, en ser, por decirlo así, un cristiano adulto, o lo que el apóstol llama "un HOMBRE en Cristo".

Cuando Pablo, pues, dice: "Así que, todos los que somos perfectos", significa "ya no niños, zarandeados por cualquier viento de doctrina", sino favorecidos con una medida de sabiduría y fortaleza cristianas. Es esta madurez cristiana la que se llama en la Escritura "perfección", y sólo se obtiene por el sufrimiento. Sólo en el horno se purga el estaño y la escoria de la justicia farisaica; y el alma sale del horno "vaso para honra, santificado y útil al Señor".

El Señor de la vida y de la gloria fue hecho "perfecto por el sufrimiento"; y no hay otro camino por el cual sus seguidores sean hechos espiritualmente perfectos. Hasta que un hombre no es llevado al sufrimiento, no conoce la verdad en su dulzura. Estamos llenos de libre albedrío, orgullo, presunción y justicia propia. Pero cuando el alma es bautizada en el sufrimiento, queda en cierta medida establecida en la verdad, fortalecida en las cosas de Dios y conformada a la imagen de Cristo.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: September 18

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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