Porciones diarias

La piedad que sirve en toda circunstancia

La piedad hace bien al alma en toda circunstancia: en salud y enfermedad, en monte y valle. No se marchita como la calabacera de Jonás; sostiene en la muerte y lleva el alma a la eternidad.

¿Qué es «provechoso»? Puedo definirlo en una frase breve: aquello que hace bien al alma. Ahora bien, la «piedad» es provechosa para todo, en cuanto hace bien al alma en toda circunstancia. Aquí se aparta y se separa de todo lo de carácter mundano. Aquí se distingue del «ejercicio corporal que para poco aprovecha». Es «provechosa para todo». En enfermedad, en salud; en sol, en tempestad; sobre el monte, en el valle; bajo cualesquiera circunstancias que esté el hijo de Dios, la «piedad», o más bien el «ejercicio» de la piedad, es provechosa. Y es sacada por estas circunstancias. Vive ante las pruebas; se fortalece con la oposición; sale victoriosa por la derrota; gana la jornada a pesar de todo enemigo: «Resiste toda tormenta y al fin vive».

No se apaga como el «ejercicio corporal»; no florece y se marchita en una hora; no es como la calabacera de Jonás, que creció y se secó en una noche; no deja al alma en horrores de desesperación cuando más necesita consuelo; no es amigo inconstante y falso que vuelve la espalda en los días oscuros y nubosos de la adversidad. Es «amigo que ama en todo tiempo», pues su Autor «se apega más que un hermano». Puede llegar a un lecho de enfermedad cuando el cuerpo es desgarrado por el dolor; puede entrar en un calabozo, como con Pablo y Silas cuando sus pies estaban en el cepo; puede ir, y ha ido, con los mártires a la hoguera; consuela la almohada de la muerte; lleva el alma a la eternidad; y por eso es «provechosa para todo».

Es amigo firme; compañero bendito; la vida del alma; la salud del corazón; sí, «Cristo mismo en vosotros, la esperanza de gloria». Es obra de Dios, gracia de Dios, Espíritu de Dios, vida de Dios, poder de Dios, tratos de Dios, que terminan en la propia felicidad de Dios; y por eso es «provechosa para todo».

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: August 9

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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