En la antigüedad solían decidir los casos con piedras blancas y negras. Los jueces no daban su veredicto sobre el prisionero declarando oralmente culpable o inocente, sino depositando en una urna una piedra blanca para expresar que lo consideraban inocente, o una piedra negra para declarar que lo juzgaban culpable. El Señor se ha servido de esta figura. Dice: Al que venciere le daré una piedrecita blanca; es decir, daré a su conciencia una sentencia de absolución. Así como la piedra blanca se depositaba en la urna, así la paz y el perdón se dejan caer en el seno del pecador; y así como el juez, al depositar la piedra blanca, declaraba la inocencia del prisionero, así cuando el Señor se complace en hablar paz al alma, deja caer en el corazón una piedra blanca, para proclamarlo absuelto de las acusaciones de la ley y partícipe de su amor y su sangre.
Y sobre la piedra un nombre nuevo escrito. ¿Cuál es ese nombre nuevo? ¿No es un corazón nuevo, una naturaleza nueva, Cristo en el alma, la esperanza de gloria? Este es el nombre nuevo que nadie conoce sino el que lo recibe. Nuevos pensamientos de Jesús, nuevas aperturas de la Escritura, nuevos derretimientos de corazón, nuevos ablandamientos de espíritu: todo hecho nuevo por aquel que nos renueva en la renovación de nuestro entendimiento; nadie conoce estas cosas sino quien las recibe. Todo es entre el Señor y el alma, entre un Dios que perdona y un pecador perdonado; todo es misericordia, todo gracia, todo amor, de principio a fin. La gracia comenzó, la gracia lleva adelante y la gracia lo consuma; la gracia debe tener toda la gloria, y la gracia debe coronar la obra con victoria eterna.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 6
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.