Estas palabras nos dicen que hay una plenitud en Cristo. Hay una plenitud de Deidad esencial, pues «en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad». Hay una plenitud de humanidad perfecta, pues en Él, corporalmente, esa Deidad fue revelada. Hay una plenitud de eficacia expiatoria en su sangre, pues «la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado». Hay una plenitud de justicia justificante en su vida, pues «ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús». Hay una plenitud de prevalecencia divina en su intercesión, pues «puede también salvar perpetuamente a los que por Él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos». Hay una plenitud de victoria en su muerte, pues mediante la muerte destruyó al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. Hay una plenitud de eficacia en su resurrección de entre los muertos, pues por ella «somos engendrados de nuevo para una esperanza viva». Hay una plenitud de triunfo en su ascensión, pues «cuando ascendió a lo alto, llevó cautiva la cautividad y dio dones a los hombres».
Hay una plenitud de bendiciones de toda clase y forma: una plenitud de gracia para perdonar, de gracia para regenerar, de gracia para santificar, de gracia para preservar y de gracia para perfeccionar. Hay una plenitud en todo tiempo: una plenitud de consuelo en la aflicción, una plenitud de dirección en la prosperidad. Una plenitud de todo atributo divino: de sabiduría, de poder, de amor; una plenitud que sería imposible recorrer, y mucho menos explorar. «Agradó al Padre que en Él habitase toda plenitud.» ¡Oh, qué plenitud debe ser esta, de la cual todos reciben! Plenitud, en verdad, debe haber cuando el arroyo siempre fluye, y sin embargo el manantial brota tan libre, tan rico, tan lleno como siempre. Ven, creyente, y suple toda tu necesidad; pide con largueza y recibirás con largueza, pues esta «plenitud» es inagotable y está atesorada donde todos los necesitados pueden alcanzarla: en Jesús, Immanuel, ¡Dios con nosotros!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: January 27 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.