Pensamientos matutinos

La pobreza de Cristo: fuente de nuestras riquezas verdaderas

En Cristo, la pobreza voluntaria del Señor abrió nuestro tesoro: incluso las pequeñas bendiciones diarias brotan de su humillación redentora.

Vivimos como si las alegrías simples fueran fruto de nuestra habilidad, pero el evangelio las reubica: cada provisión, cada puerta de ayuda y cada mano extendida fueron posibles porque el Hijo de Dios se hizo pobre por nosotros. Él, que era rico en gloria, no ocultó su trono para mostrarnos su amor; se dejó acercar a nuestra pobreza para llenarnos de herencia eterna.

Cuando contemplamos ese contraste, los momentos ordinarios de la vida cambian de nombre: una taza de agua, un abrazo en la crisis, una provisión inesperada, incluso el silencio que fortalece, dejan de parecer accidentes y se convierten en mercadería de gracia. Esta verdad no alimenta orgullo espiritual, sino gratitud activa: recibimos, usamos y compartimos. Y al compartir, imitamos al Señor que descendió para enriquecernos con su propia vida.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Morning Thoughts - February 19

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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